lunes, 12 de julio de 2010

VIVO Y MUERO EN TI




VIVO Y MUERO EN TI
Por: Miss P. Amelia


Esta noche podría escribir las peores de mis líneas

El lado más oscuro de mi ser intenta salir

Mi mente lo detiene con todas las barreras y muros que puede crear

Pero el llanto de mi alma los derrumba todos.

Aun sigue aquí el fantasma de tu ser

El inconfundible sonido de tus halagos se niega a dejar mi mente y mi corazón

La tormenta ya pasó, pero dejó mil heridas,

Que aun habiendo sanado, han dejado a su paso mil y un cicatrices.

Trato de encontrar en el cielo el refugio que tanto anhelo

Pero cada nube, cada estrella, me recuerdan que aún quedan las cenizas que dejó atrás tu olor

Aun lo reconozco, lo sigo, y al final del camino no encuentro más que todas esas velas que encendiste para ella.

Los millones de detalles en los que dejaste tu alma…

Después de haberme dado la luz que iluminó la calle de mi soledad, me enseñaste el dolor, el menosprecio

Derrumbaste mi seguridad en segundos, llenaste de flores su jardín frente a mi casa

Cada día y cada noche regabas con cariño su jardín.

Yo observaba desde mi ventana mientras recogía los pedazos de mi alma

Y cuando al fin creía que había terminado y haberla reparado, llegaba tu sombra, que ella recibía con las puertas abiertas

Rieron juntos mientras yo caminaba en un despiadado desierto.

Y hoy después de mil horas de planearlo, de haber creido lograr desvanecer tu esencia

Llegó una vez más ese fantasma que odio con todas mis fuerzas,

pero que deseo tanto que no me deje…

El que ha sido por mucho, el único mar en el que he ahogado mi ser.

jueves, 1 de julio de 2010

Descubrir



A veces un sueño puede ser la más afable razón para desear contemplar tus adentros, eso que nadie más ve, que nadie figura, que nadie sostiene, eso que sólo yo imagino y medito saciando mi imaginación, sin conocerte, sin oler tu voz, sin teñir tu intimidad, sin desgarrar las palabras, sólo pensando en tus formas, en tu sincronía, en lo que eres tú.

Todos mis conjuntos exploran mi deseo clavado en tus pasos, mi calma, mi torbellino, el más sincero canto de desesperación por tenerte aquí, conmigo, por tentar tus formas, aprender cada vértice, casa hondura, la cavidad… explorar tus cóncavos y convexos, hundirme en los ángulos de tus besos, en tu aroma intrínseco, eres un claro plano de la bocanada de humo que expele mi almohada.

Quiero dibujar tu cabello, tus ojos, tu nariz, tus manos con mis caricias, tentar el cielo en tu vientre, saber si te quedas o te vas, caminar contigo sobre tus pies, recorrer la historia de amor en tu propio ser, conocer el temple de tu sangre, que hierva cuando escuche mi voz, rozar el tiempo con tus abrazos, desleír mi vida en tus sueños, no sabes, no imaginas que quiero vivir en tus ojos.

Este profundo sueño aclama que me enamores, que me fascines día y noche, a todo momento, que no sólo palpes mi piel, mi cuerpo, mi corazón, sino también mi mente, y estremezcas mis pensamientos en ti, que no sólo hagas tuyo el deseo, sino el futuro, que tus sumas estén revueltas en mi figura, que marques las horas en mis labios, y desgarres los minutos con tus manos.

Es necesario sentirte, hacerte saber que es necesario tenerte, transitar el rumbo que marquen tus palabras, tus vidas, tus miradas, sentir tu respiración sobre mi cama, que los vicios sean pocos con la adicción que provocas en mis entrañas, quiero que seas como agua, que me des vida, que me llenes de motivos, que me hagas suspirar por siempre, ya todo es en vano, no sólo estoy contigo, sino estoy en ti.

Despierta… No hables, sólo siente, que mis palabras han retumbado en tu espacio, entraron de noche por tu ventana, si me sientes, escucha que te extraño, pero más te amo.

miércoles, 23 de junio de 2010

TUS OJOS, MI PERDICIÓN


Nunca pensé que esos ojos serían los responsables de tantos actos que me han llevado al arrepentimiento de muchas acciones, las cuales han sido mi escuela, en donde más que lecciones he aprendido a madurar bajo un látigo que ha sido más que un verdugo dentro de una prisión donde he sido condenada a pasar el resto de mis días y no me opongo a ello, al contrario tomo mi castigo como el regalo que debo aceptar con fulgor para esperar tu retorno.


Unos ojos que parecen ser mucho más de lo que a simple vista se distingue, son dos piedras en donde claramente se perciben unos inmensos cafetales, que expiden un aroma que se iguala al paraíso, no son verdes como las peras, azules como el infinito o negros como el azabache, son esos ojos que me han llevado al éxtasis del sueño más profundo que ha experimentado mi ser y que le ha hecho vibrar en tan poco tiempo y han logrado que sus movimientos sonrían cuando recuerdan la forma, el color y la expresión de ellos.


Ojos que me miran y se adentran en lo más profundo de mis pensamientos mundanos y que los convierte en dulces melodías que deleitan las noches soberanas del mes de Septiembre, en donde nació aquél verbo pródigo que se encarna en mi ser cada que lo repito con las vocales y sonoridades del pensamiento alegre que causa tu mirar, aquél verbo que no dejo de pronunciar ni siquiera cuando me encuentro el la etapa de vigilia de mi dormir, donde no soy conciente de mis actos.


En ellos hay una mirada que me ha hecho viajar y adentrarme en la nostalgia de tu misterio, me ha permitido descubrirte como si fueras un caso de homicidio en donde en lugar de encontrar al asesino, yo busco al que tiene que acabar con mi vida, para convertirme en un ser eterno y permitir que vague por las ondas de una dimensión que aún no me interesa conocer a menos de que sea la manera de siempre verlos, disfrutarlos, mirarlos, vivirlos, sentirlos, rozarlos, descubrirlos… Pero no me quiero alejar de ellos, no quiero borrar de mi memoria esos ojos…


No son dos joyas, simplemente son dos ojos que me han iluminado en cada banqueta donde suelo sentarme a recordar que la felicidad y el amor sí existen, que no son narcisos, que simplemente llegan cuando uno menos se lo espera y en ese momento es una constante lucha de ganar o morir ante las decisiones que se tienen que tomar… El amor muchas veces no se puede consumar como cualquier fenómeno… Pueden pasan miles de años y no encontrar a ese único ser que te hace vibrar aún cuando parece imposible volver a sentir por esa parálisis que en el algún momento el corazón llega a padecer.


Amor… Es lo que tus ojos me conjugan con cada mirar, abrir y cerrar, siento que vuelo sobre una estrella que derrama su magia en mi inocencia haciéndome cada vez más creyente de que existes, de que eres omnipresente en mis estancias, en mis anhelos y en mi cuerpo. Deseo… Lo que tu parpadear me cuenta y me hace saber lo feliz que eres cuando piensas en mí y en todo aquello que puede parecer esplendoroso al momento de sentirme cerca. De provocar esos nervios cuando sientes el aire que deja el paso de mi huella… Pasión… Cuando tus pupilas se dilatan al tratar de buscar en las mías algo que te ayude a ver con más claridad lo que hay para ti en este material carnal que se quiere saciar de ti.


¿Qué más quiero si todo lo que una vez soñé lo tengo en tus ojos? Quiero su inmortalidad, podrán pasar millones de ojos, manos, dedos, piel, mentes, sentimientos, lenguas, bocas, cuerpos, uñas, caderas, caricias… Y ellos se quedarán en mí… Tal vez no en todos aquellos que te acompañan, pero sí en mí, nadie los entiende y los comprende como el aire cálido que deja mi cuerpo al estar aquí…


Tus ojos: Mi perdición… Tu Nariz: Mi locura… Tus labios: Mi éxtasis… Tu lengua: Mi veneno… Tus dientes: Mi Tortura… Tus manos: Mis golpes de felicidad… Tus caderas: El vaivén de un amor que pretende hacerme gritar de ya no poder soportar tanto a ese verbo que es el ciclo de la vida que el destino ha traído para mí.

martes, 15 de junio de 2010

Inocencia...


"La inocencia no es un estado de edad ni de vivencias,
es el estado más puro del alma"
Nadia Salgado


Rompí toda ley y regla de su mundo,
Hablé y grité hasta quedar sin voz,
Amé y odié a mi manera,
Corrí por todo el mundo sin parar,
Me excedí en sentir y en soñar,
Perdí la noción del tiempo,
Arrullé las horas y minutos de su vida,
Quebranté todos sus espacios,
Sollocé en un silencio eterno,
Arrastré cadenas incompletas,
Armonicé el ajedrez de sus pasos,
Jugué y aplasté el azar de su destino,
Golpeé su orgullo mal herido,
Arranqué pedazos de su piel,
Lloré sobre su espalda,
Mitigué su dolor en mis labios,
Dije adiós cuando menos lo esperaba,
Huí como es costumbre,
Esperé sentada con la mirada clavada,
Sonreí y descubrí que lejos de ti,
La inocencia aún vive en mi alma.





martes, 8 de junio de 2010

Qué sería


Vamos a besarnos y mojar de ganas al amor,
Vamos a besarnos y erizar la piel de la pasión,
Vamos a besarnos y perder la razón,
Vamos a besarnos y embriagarnos de deseo,
Vamos a besarnos y perder el control.

¿Qué sería del amor sin un delicado e inesperado beso?
¿Qué sería de la vida sin esa sensación de nervios, confusa, entre me entrego y me detengo?
¿Qué sería del delirio sin la experiencia de beber tu aliento y reposarlo en mi alma?
¿Qué sería de la locura si no la concibo sin tus labios?


Vamos a besarnos y desatar el autismo del alma,
Vamos a besarnos y confesar secretos obscuros,
Vamos a besarnos y entablar un vínculo de ritmo,
Vamos a besarnos y descubrir el dulce amargo de nuestro ser.

¿Qué sería de mí sin ese beso esperado?
¿Qué sería de mis ganas sin lo húmedo de tu sensación?
¿Qué sería de lo absurdo si no existe la conciencia?
¿Qué sería de la cordura si ni siquiera sé cuál es su opuesto?

Vamos a besarnos y cierra tus ojos,
Vamos a besarnos y abrázame fuerte,
Vamos a besarnos y deja tu mente en mis manos,
Vamos a besarnos y siente,
Que después de todo, muero por besarte.

miércoles, 2 de junio de 2010

Asesina

ASESINA
Por: Nadia Salgado

Y no me queda nada más que matar,
Sí, matar todo aquello que se quedó en un ruido sonoro incesante,
Matar cuanto quise y cuanto pude.
Sí, matar aquella lluvia cristalina que recorría mi rostro,
Y con su agua lavó las heridas de esta caminata infinita.

Matar los recuerdos para que los visites en su última morada,
Cada que quieras enmendar tus errores.
Sí, matar hasta ya no tener fuerzas y me consuma en mi propio infierno,
Aunque arda, aunque duela, aunque muera.
Matar el tiempo y sus memorias, relojes y sueños, utopías y placeres.

Matar y alejarme a lo desconocido, matar hasta ya no poder más,
Sí, ¡Matar! Sentirme, sentirte, sentirlos.
Matar tus letras, tus faltas,
Sí, matar tus mentiras llenas de verdad que me alejaron de lo mundano,
Matar tus verdades que como viles mentiras me hicieron soñar.

Matar a mis propios ojos que extrañan,
Matar mis letras, mis escritos.
Sí, matar todo aquello que nunca fue, que no es y jamás será,
¡Matar! ¡Matar!

Y no me queda más que matar...
Y no me queda más que matar...
Y no me queda más que matar...

Sí, matar tu nombre, pues fue lo único que fue verdad.

martes, 1 de junio de 2010

He tratado de recordar cuándo fue la primera vez que escribí alguna historia, una frase, un poema, pero la verdad es que no recuerdo, a veces mi memoria tiende a perder eslabones que son cruciales para contar la historia completa, pero tengo la esencia.

Desde hace mucho tiempo tenía el deseo de compartir lo que más disfruto hacer, algunos lo llaman don, otros pasión, yo lo llamo mi vida, y es: ESCRIBIR. Creo que es buen momento de regalarle a mis letras el derecho de hablar y existir, sino me temo que sería una de las más grandes egoístas.

Alguna vez me preguntaron "¿Qué es para ti escribir?" Claro, no pensé la repuesta y lo definí de esta manera: "Es un poder de atracción muy fuerte el que ejerce el poder de la pluma sobre un papel, el tener la habilidad de no callar y expresar los sentimientos que están a flor de piel, el saber manejar las palabras para formar algo bello, aprender a tratar y convivir con el mundo de las letras, sus signos, es una relación íntima y lo más sublime es cuando alguien lo disfruta y por un momento haga suyo un pensamiento".

Así pues, soy una simple mortal que le escribe al amor, a la desgracia, a los bienaventurados, a los mendigos, a los acompañados, a los solitarios, el que le escribe a la vida, a la muerte, a la locura, a la cordura, el que le escribe al adiós, al comienzo, a los finales, me inspiro en detalles que guardan silencio, aborrezco lo evidente, tiendo a complicarme y decir todo entre líneas.

De ahí nace el nombre de "Ironías de un Poeta", complicada, alegre, inocente, enojada, enamorada, trascendente, hablo y callo al mismo tiempo, cobarde y valiente en ciertos momentos, siempre guardando la intención de mis escritos, coleccionando musas, aferrándose de la inspiración... Ironía la mía... Que nunca sé para donde voy, pero siempre camino hacia la misma dirección.

Espero y disfruten este espacio, es para ustedes, para mí. Siéntanlo.