miércoles, 23 de junio de 2010

TUS OJOS, MI PERDICIÓN


Nunca pensé que esos ojos serían los responsables de tantos actos que me han llevado al arrepentimiento de muchas acciones, las cuales han sido mi escuela, en donde más que lecciones he aprendido a madurar bajo un látigo que ha sido más que un verdugo dentro de una prisión donde he sido condenada a pasar el resto de mis días y no me opongo a ello, al contrario tomo mi castigo como el regalo que debo aceptar con fulgor para esperar tu retorno.


Unos ojos que parecen ser mucho más de lo que a simple vista se distingue, son dos piedras en donde claramente se perciben unos inmensos cafetales, que expiden un aroma que se iguala al paraíso, no son verdes como las peras, azules como el infinito o negros como el azabache, son esos ojos que me han llevado al éxtasis del sueño más profundo que ha experimentado mi ser y que le ha hecho vibrar en tan poco tiempo y han logrado que sus movimientos sonrían cuando recuerdan la forma, el color y la expresión de ellos.


Ojos que me miran y se adentran en lo más profundo de mis pensamientos mundanos y que los convierte en dulces melodías que deleitan las noches soberanas del mes de Septiembre, en donde nació aquél verbo pródigo que se encarna en mi ser cada que lo repito con las vocales y sonoridades del pensamiento alegre que causa tu mirar, aquél verbo que no dejo de pronunciar ni siquiera cuando me encuentro el la etapa de vigilia de mi dormir, donde no soy conciente de mis actos.


En ellos hay una mirada que me ha hecho viajar y adentrarme en la nostalgia de tu misterio, me ha permitido descubrirte como si fueras un caso de homicidio en donde en lugar de encontrar al asesino, yo busco al que tiene que acabar con mi vida, para convertirme en un ser eterno y permitir que vague por las ondas de una dimensión que aún no me interesa conocer a menos de que sea la manera de siempre verlos, disfrutarlos, mirarlos, vivirlos, sentirlos, rozarlos, descubrirlos… Pero no me quiero alejar de ellos, no quiero borrar de mi memoria esos ojos…


No son dos joyas, simplemente son dos ojos que me han iluminado en cada banqueta donde suelo sentarme a recordar que la felicidad y el amor sí existen, que no son narcisos, que simplemente llegan cuando uno menos se lo espera y en ese momento es una constante lucha de ganar o morir ante las decisiones que se tienen que tomar… El amor muchas veces no se puede consumar como cualquier fenómeno… Pueden pasan miles de años y no encontrar a ese único ser que te hace vibrar aún cuando parece imposible volver a sentir por esa parálisis que en el algún momento el corazón llega a padecer.


Amor… Es lo que tus ojos me conjugan con cada mirar, abrir y cerrar, siento que vuelo sobre una estrella que derrama su magia en mi inocencia haciéndome cada vez más creyente de que existes, de que eres omnipresente en mis estancias, en mis anhelos y en mi cuerpo. Deseo… Lo que tu parpadear me cuenta y me hace saber lo feliz que eres cuando piensas en mí y en todo aquello que puede parecer esplendoroso al momento de sentirme cerca. De provocar esos nervios cuando sientes el aire que deja el paso de mi huella… Pasión… Cuando tus pupilas se dilatan al tratar de buscar en las mías algo que te ayude a ver con más claridad lo que hay para ti en este material carnal que se quiere saciar de ti.


¿Qué más quiero si todo lo que una vez soñé lo tengo en tus ojos? Quiero su inmortalidad, podrán pasar millones de ojos, manos, dedos, piel, mentes, sentimientos, lenguas, bocas, cuerpos, uñas, caderas, caricias… Y ellos se quedarán en mí… Tal vez no en todos aquellos que te acompañan, pero sí en mí, nadie los entiende y los comprende como el aire cálido que deja mi cuerpo al estar aquí…


Tus ojos: Mi perdición… Tu Nariz: Mi locura… Tus labios: Mi éxtasis… Tu lengua: Mi veneno… Tus dientes: Mi Tortura… Tus manos: Mis golpes de felicidad… Tus caderas: El vaivén de un amor que pretende hacerme gritar de ya no poder soportar tanto a ese verbo que es el ciclo de la vida que el destino ha traído para mí.

1 comentario:

  1. Hermoso!!! Nada como las palabras recién nacidas de un beso, de una caricia, de una mirada. de una piel...

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